Róterdam: El enclave comercial más importante de Europa

admin 10 de Noviembre de 2015 0
Róterdam: El enclave comercial más importante  de Europa

El nombre de la ciudad de Róterdam, como es el caso de muchas poblaciones de los Países Bajos, proviene de las defensas contra el mar que durante siglos evitó la entrada de agua a las regiones del norte de Holanda. ‘Dam’ significa literalmente ‘presa’ en holandés, y ‘Rotte’ era el nombre del río que a mediados del siglo XIII rodeaba el gran muro de defensa.
Durante el medievo, Róterdam fue una ciudad sin demasiada importancia, saqueada en varias ocasiones por las tropas españolas. En 1573, contando ya con 10.000 habitantes, la ciudad se pone al frente de la rebelión holandesa en contra del imperio español. Una vez lograda la independencia, este enclave portuario con acceso directo hacia el Mar del Norte y una ubicación comercial estratégica, comienza a ganar importancia hasta convertirse en lo que es en la actualidad, el mayor puerto de mercancías de Europa.

EUROPORT

El puerto de Róterdam, conocido como ‘Europort’, es el puerto y complejo industrial más grande de Europa con más de 40 kilómetros de longitud, y el cuarto con más tráfico del mundo, tan solo superado por los asiáticos, con un tráfico de más de 450 millones de toneladas de carga. El Europort es un complejo industrial de última tecnología al servicio de las comunicaciones y el transporte de mercancías. Róterdam, con decenas de canales al encontrarse por debajo del nivel del mar, se trata de la ciudad ideal para transportar la carga por río hasta el interior de Europa mediante los cauces del Rin y el Mosa.
Además, el puerto de Róterdam cuenta desde el año 2000 con el Betuweroute, un tren de alta velocidad que comunica la ciudad con otros enclaves holandeses y alemanes.

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LA REGIÓN DEL WESTLAND

A menos de 30 kilómetros de Róterdam se encuentra la zona que ha sido apodada como la Almería de los Países Bajos. Situada en la misma línea de costa, la región del Westland está al noreste de Holanda y cuenta con una extensión total de 90,58 kilómetros cuadrados.
Desde una vista aérea es fácil delimitar la superficie que abarca esta región, ya que, al igual que en El Ejido (aunque con menos amplitud) pueden observarse los rectángulos y cuadrados brillantes que conforman los invernaderos. Sin embargo, estos invernaderos tienen una diferencia sustanciosa conforme a los de Almería, y es que en vez de utilizarse plásticos para construirlos, las ‘greenhouses’ holandesas son grandes estructuras de cristal.

EL MILAGRO HOLANDÉS

Podría decirse que las cifras de exportación de hortalizas, cebollas y flores de Holanda son milagrosas, pero lo cierto es que todo el mérito se le debe al ingenio de los agrónomos y científicos que han hecho de esta fría y umbría tierra la segunda despensa de Europa, solo por detrás de España.
Actualmente, los Países Bajos son el segundo país en cuanto al número de exportación de hortalizas, y los primeros en cebolla, flores y bulbos, donde realmente son imbatibles.
El origen de Westland es muy reciente, ya que históricamente, al encontrarse entre dos puntos neurálgicos como Róterdam y La Haya, ha sido un conjunto de siete municipios dispersos con poca importancia. En 2001, tras un referéndum, el resultado fue la unión de todos ellos conformando la región de ‘Westland’. Esta zona se ha dedicado desde hace décadas al cultivo de la flor, por lo que cuenta con muchos años de experiencia en la optimización y mejora del proceso. Derivado del sector hortícola, Westland comenzó a introducirse en el mercado de las hortalizas desde mediados del siglo pasado. A día de hoy, esta región aglutina el 51% del total de los invernaderos del territorio holandés.
Hoy día, la productividad por hectárea que alcanzan los invernaderos holandeses es 2,5 veces superior a la media agrícola de la Unión Europea. Los invernaderos de cristal ocupan una extensión total de 10.000 hectáreas y producen anualmente más de 1.700.000 toneladas de hortalizas.

I+D+i AL SERVICIO DE LA AGRICULTURA

Gran parte del respaldo logístico y de ingeniería de Westland viene por parte de la ‘Wageningen University and Research Centre’, una universidad pública y centro de innovación especializado íntegramente en la investigación agrícola, ganadera, biológica y genética.
Aun tratándose de una universidad financiada con fondos públicos, el Ministerio de Agricultura holandés trabaja codo a codo con el Ministerio de Educación y las distintas empresas de Westland, que sufre una atomización del sector, pero poco preocupante debido a que son empresas más grandes que las que conforman, por ejemplo, el tejido agrícola de El Ejido.
“Aquí, los investigadores y los empresarios siempre se sientan juntos”, afirmó el ministro de Agricultura en la charla inaugural de la Universidad de Wageningen, añadiendo que contrariamente a lo que muchos pueden llegar a decir, la investigación no se perjudica por este enfoque empresarial, sino todo lo contrario, sale reforzada.
Son pocos los invernaderos tradicionales que quedan en la región del Westland. La mayoría son espacios con una alta tecnología y una inversión de varios millones de euros. Los holandeses buscan la manera más eficiente para cultivar hortalizas en tiempo récord, teniendo todos los procesos mecanizados: desde la siembra, la recogida, pasando por control por ordenador de la temperatura, la humedad o la cantidad de luz que recibe el cultivo. Este último proceso ha mejorado su eficiencia en los últimos años gracias al uso de leds en sustitución de las tradicionales bombillas de sodio.

INVERNADEROS GEOTÉRMICOS

Desde hace pocos años los inversores que deciden abrir o renovar un invernadero están optando por la energía geotérmica, costosa pero con grandes beneficios a largo plazo. La inversión inicial va de 2 a 10 millones de euros aproximadamente, dependiendo de las necesidades de la planta.

El proceso de instalación de esta energía para poder dar calor a los invernaderos consiste en realizar una serie de perforaciones para instalar un intercambiador vertical de 100 metros de profundidad. Generalmente el número de perforaciones y la profundidad dependerá del volumen de energía que se necesite, así como al nivel que se encuentre la capa freática del suelo.
En los sistemas más simples se trabaja con dos balsas de agua, una fría y otra caliente, que se van intercambiando dependiendo de la estación en la que se encuentre, para así enfriar o calentar el invernadero según las necesidades que requiera el cultivo.

Además, otra fórmula usada en los invernaderos holandeses y que está teniendo un gran éxito, es la obtención de agua y gas natural de forma conjunta del interior de la tierra. De esta forma, mediante un proceso industrial se separan el gas, que será usado para obtener energía eléctrica, y el agua, empleado para enfriar o calentar el invernadero. El gran inconveniente de esta técnica, además de la necesidad de que exista bajo el invernadero una balsa freática de agua y gas, es que puede llegar a suponer una inversión superior a los 10 millones de euros, que generalmente podría ser recuperada en unos 15 años.

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